| Hasta el año 1841, en el que las fuentes minerales de La Hermida eran propiedad del Valle de Peñarrubia, el municipio arrendaba la fuente en pública subasta, invirtiendo el producto del arriendo en las necesidades del Valle de Peñarrubia. La fuente estaba al descubierto y sin defensa alguna contra las crecidas del río Deva, y no había más casa de baños que una cueva contigua, en la que se bañaban los enfermos. No había entonces, por lo tanto, un verdadero establecimiento termal y todo se hallaba en un estado natural.
En 1841, se construyó una pared o muralla que impedía la entrada del río en la fuente en los días de crecida. En 1842 se edificó junto a la fuente una casa de baños de cincuenta y cinco pies de largo por veinte de ancho, dividida en dos pisos, uno bajo para baños y otro alto para hospedería, si bien este primigenio edificio era pobre y no del todo bien construido, por lo que la mayoría de los enfermos continuaba bañándose en la cueva y alojándose en el pueblo.
En 1880, se construyó el actual edificio, magnífica galería de baños que vino a completarse, en 1881, con la edificación de una nueva casa de hospedería, de grandes y notables proporciones. Este establecimiento estaba situado en una explanada, único ensanche existente en el desfiladero, en la margen derecha del río Deva, que lo separa de la carretera general.
El edificio, expuesto al mediodía, de grandioso aspecto, de sólida y sencilla arquitectura, con numerosas ventanas y balaustrada de piedra, estaba compuesto de tres pisos, y aún se conserva en pié. Consta, o constaba, de comedor espacioso, en el que podía atenderse a más de cien personas a la vez, un salón de recreo bien orientado, unos desahogados pasillos que dan acceso a las habitaciones colocadas a derecha e izquierda-, y teniendo alguna de las mismas baño con cañería directa al manantial. Su capacidad superaba los cien huéspedes. Al extremo izquierdo de la casa está la capilla, y al derecho un pabellón, residencia dl médico-director y en cuya planta baja se ubicaba el despacho de consultas. En un plano inferior a la hospedería se localiza la galería de baños, comunicándose ambos edificios entre sí por una suerte de puente acristalado. Esta galería de baños comunica con catorce gabinetes de baño, con bañeras de blanco mármol, con grifos y manga, a las que se adaptan boquillas de distintas formas para facilitar la aplicación de las duchas, combinadas con el baño.
En el extremo de la galería hay, a la derecha, una sala de hidroterapia que consta de ducha móvil, con las embocaduras propias para chorro, lluvia y lámina, ducha fija de lluvia, ducha articulada, ducha escocesa, ducha horizontal, recta y de regadera, aparato circular para ducha general de agua pulverizada y baño metálico de asiento con corrientes perineales, rectales, y vaginales.
Una habitación inmediata se destina para cuarto de preparación. Todos estos gabinetes reciben directamente el agua mineral que recogen en uno de los manantiales, conservando su temperatura de 61ºC y ascendiendo por medio de una bomba a un depósito ara tomar presión.
Hoy en día estas instalaciones están en total desuso, si bien se encuentran en proceso de rehabilitación con la esperanza de que en un periodo aproximado de dos años pueda estar nuevamente en funcionamiento y listo para el uso, reactivando el turismo de la zona, en su faceta de turismo termal.
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